miércoles, 19 de enero de 2011

Luz y sonido

Bohemia es la mezcla de un infinito de milagros que irradian fulgores dentro de un espacio específico. Es el azul y rojo de una mañana transformado en el paisaje inalterable de nítidas visiones de pasión. Pasión por todo aquello que hace a los sentidos despertar de un sueño eterno ocasionado por la monotomía del paradigma de cada día.
Bohemia es cuando puedes sentir y ver el mundo completo, y cuando es tan facil de comprender la complejidad de cualquier fenómeno expresivo, pero tan dificil de representarlo con palabras, imagenes, colores, con lo que sea.
Bohemia es intentar plasmar esa inexplicable sensación de arte tan profundamente, y con tanto empeño y esfuerzo pero a la vez con tanta sutileza y naturalidad que, sin querer, se logre definir cada detalle y susurro de dicho objeto. Definirlo de tal forma que solo pocos puedan comprenderlo y tal vez menos puedan admirarlo. Pero que quien lo este explicando pueda apreciarlo como una obra maestra llena de mil sabores capaces de intimidar la imaginación del viento al componer melodías y la creatividad de la luz cuando crea sus mejores pinturas en el desbordante plano de lo visible.
Bohemia es un millón de percusiones, tan sabiamente vibrantes, que solo sean una.

lunes, 17 de enero de 2011

Perdí mis cartas de amor y mi traje de astronauta cerca de la Vía lactea.

A alguien escuché decir que los ojos cafes son enormes satélites dorados. Opacos por el vacío de la nada, y relucientes por el fulgor del todo. Tienen unos vivos blancos provocados por el reflejo de cada estrella que es capaz de acercarse lo suficiente como para poder iluminarlos. Redondos por lo inexplicable del infinito en cada galaxia.
A decir verdad toda esta explicación me resulta bastante ridícula. Y aún no he dicho la mejor parte.
Dicen que el centro es un agujero negro en el espacio. Y los bordes blancos son millones de astronautas que perdieron sus naves espaciales hipnotizados cual marineros por las sirenas que, dicen, se escuchan cantar a la distancia en los interminables bordes de aquel negro y galactico mar.

jueves, 13 de enero de 2011

A conversation with Czentorycky

-Don't try to dig deeper. You'll find nothing. I just write. Don't think I'm trying to say something else. It is just as plain as it seems.

-Yeah, but I can't find the logic in there.

-Don't try to find it, there's no logic. Serious, there's no logic in there. There are no subliminal messages

miércoles, 12 de enero de 2011

Cuando el tiempo parece no transcurrir



Una palabra no dice mucho. O tal vez, sin imaginarlo, lo dice todo. Un pensamiento no escucha razones, solo existe.




¿Por qué te preocupas tanto por lo vanal? Sinceramente yo prefiero lo perene. Y lamentablemente eso no tiene nada que ver con tu forma de comprender la vida. Ha pasdo mucho tiempo y el sol sigue aquí. Por algo dice el predicador que no hay nada nuevo bajo el sol. De todas formas la sombra de cada trazo regresa y se va. Hoy igual que siempre. Si la inspiración acaso tiene algún sabor, prefiero ayunar. Y si tu ojos tienen color ¿Por qué no olvidar? Siempre hubo notas y acordes, séptimas y menores. La música sin embargo, nunca te importó.




¿Sabes por qué hablo en pasado? Porque, hipoteticamente, el futuro no existe, ya que si algo no ha ocurrido, entonces no esta dentro del plano de lo real. Reconozco que hay excepciones porque yo mismo no soy escéptico al porvenir.


El presente no se jacta de existir. Ni siquiera tengo que detenerme a explicar esta repetida premisa. No hace falta ser muy perspicaz para entenderlo.


Tampoco se necesita mucha prespicacia para comprender que aunque no hay nada nuevo bajo el sol, no hemos vivido todas las situaciones posibles bajo este enorme astro. Puedo decir con certeza que adelante hay algo más. Citandome a mi mismo puedo afirmar: "No soy escéptico al porvenir".


Y, porque el sol seguirá saliendo y continuará haciendo que las sombras formen un infinito contraste, que algunos no pueden ver, distinguir y apreciar en toda su profundidad y esplendor, aquella gama seguirá dando colores, mostrando sonidos, encontrando sabores, levantando aromas, sobrepasando placeres y dibujando dolores. Es por eso que tal vez pueda pintar nuevas notas y acordes, séptimas y menores. Tal vez pueda componer una melodía que suene parecida al susurro de otro mundo.

Pero, ¿Qué puedo decir? La música nunca te importó.

martes, 11 de enero de 2011

Foto de amor, películas en blanco y negro

Si me preguntas la razón del color no sabría que contestar. Si me preguntas el por qué de mi atracción hacia los colores te diría que es por la misma razón que el sonido de aquellas notas combinadas llamadas música me facina.

En fin, tal vez todo sea directamente proporcional a la cantidad de neuronas que tengo trabajando en el emisferio izquierdo de mi cerebro. No esta por demás mencionar que esa cantidad es mayor a las del emisferio derecho. En realidad no soy neurólogo y las clases de salud nunca me interesaron pero supongo que eso también explica las motivacones de esta divagante reflexión.

Lo importante de todo esto es que las coloridas letras de amor están cada vez más amontonadas en la puerta de salida. Las ansias de música no dejan cabida a nada más en absoluto. Si si, yo se que todos están más que abrumados por todas los poemas cursis y canciones que derraman miel. Pero, ¿Quién no las necesita? ¿Quién no las añora en tiempos de frío? ¿Qué importa el estilo? Ya sea Luis Miguel o los Reyes de León, lo que en realidad importa es que exista alguién en quien pensar, cualquiera que haga dignas de ver aquellas fotos de amor.

En fin, todos tienen a un Romeo y a una Julieta, ya sea muy dentro de ellos, o muy muy afuera. Y a final de cuentas ¿quién no se mueve por esa, tan mentada, palabra cuyo nombre no quiero acordarme?