jueves, 19 de mayo de 2011

Confesiones de un marciano adolecente.

Creo que mejor regreso a mi lugar. Parece que no encajo muy bien aquí. Cuando debo de estar callado, hay mil ideas que articulo sin clemencia a mis interlocutores. Cuando se supone que hable, no me quedo callado, pero finjo emitir palabras y sonidos que, combinados, tengan un poco de sentido y puedan librar mi perseguida e inadaptada alma de aquella terrible petición a pesar de que para mi no tengan el más mínimo significado.
Peor aún, debo permanecer en casa cada que, por sobra de oxígeno, mis músculos faciales junto con mi esofago se tensan de tan deliberdada forma que no puedo parar de reir inapropiadamente, a veces. Toda esta sociedad me consume con su endémica ficticia e hipócrita seriedad. Y para sumar una pena a mi desdichada exstencia en este terrible lugar. Cuando se supone que debo reir, el sonido tan terriblemente agudo de las personas riendo me ocasiona un dolor insoportable en todo mi cuerpo, especialmente en las piernas lo cual me obliga a tomar una posición más cómoda, que algunos considerarían falta de respeto, y no permite que ría junto con mis aompañantes tratando de encajar en el patrón social, pretendiendo ser afectado por lo que ellos llaman: presión social.
No pienso permanecer un día más aquí. Me largo

2 comentarios:

  1. convinados??? Por favor, pal, qué le pasó a tu ortografía?!

    ResponderEliminar
  2. Jajaja ya seee jajaja, no estaba seguro de eso y por negligente no chequé en un diccionario jaja. Garrafal vdd?

    ResponderEliminar